sábado, 13 de junio de 2015

Tuve un problema hoy a la mañana

“Estamos hechos de historias”. La mía de hoy es una más bien sencilla. Me encuentro incorporándome temprano, muy temprano. En esos horarios una no comprende muy bien cómo, pero llegás a cambiarte, renovar la vejiga con el primer orín de la mañana, lavarte los dientes, embocarle a dos calzados del mismo par, y quizás, desayunar. Como verán no menciono el hecho de maquillarse y peinarse porque son dos actividades completamente ajenas a mi conocimiento experiencial, y temo caer en imprecisiones o acaso mentiras que luego alguien denuncie por este u otro medio. 

Entre estas actividades matinales, yo tengo un par más que realizo casi mecánicamente, y en el orden aquí detallado: observo los platos de comida de los felinos, les limpio su “baño” y me procedo a lavar las manos y la cara (para luego realizar todo lo detallado en el párrafo anterior: “…cambiarte, renovar la vejiga con el primer orín de la mañana, lavarte los dientes, embocarle a dos calzados del mismo par, y quizás, desayunar” (Suárez Ortega, 2015: 1). Verán lo minuciosas y organizadas que llevo mis actividades casi maquínicas de las mañanas, puesto que hago todo eso antes de preparar el desayuno. Soy casi una kantiana-matinal-no-declarada.
Mimetizándonos con Kant.
Entre esas actividades de esta mañana temprano, muy temprano, paso a la fase “limpieza de manos y cara” y algo falla: he pretendido asearme como una persona despabilada cuando claramente no lo estaba. Y aclaro esto último porque ya sabemos que alguien no muy despabilado comete altercados, por la falta de precisión que ocasiona el no estar tan atento. Ojo, tampoco es que en general observe que la gente anda por la vida despabiladísima, pero hay un cierto porcentaje que debe manejarse como para no caer en el constante ridículo… (el cual debería analizar con un poco más de cuidado y por eso no paso a precisar –no se pueden dar datos precisos al tun-tún).

Campo de conflicto.
Bueno, ya van trescientascatorce palabras y nunca conté el suceso. Es evidente que la capacidad de síntesis no es mi fuerte y, si sigo a Mariano, quien aconseja escribir poco para que todos lean y no se aburran, entonces lo dejo pa´mañana…


Moraleja de hoy: querés contar una boludez que te pasó a la mañana, andá al grano.

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